How can it be that my favorite poem resides in a language I dimly understand? Was it context?  I discovered it in the footnotes of a collection of non-fiction by Borges while in Buenos Aires at perhaps my darkest hour. For a Spanish language learner, it is the ideal poem. Simple.  Deceptively simple. It’s an observation…a realization…when something profound appears right before your very eyes and you struggle to express it. The last time I read it was with another Uruguayan,  a poet (of mathematics), Martín.  The memory of this poem is a star that always falls. Here it is:

¡Qué lindo!
¡Vengan a ver qué lindo!
En medio de la calle se ha caído una estrella
y un hombre enmascarado,
por ver qué tiene adentro
se está quemando en ella.
Hay un montón de gente
con la vista en el suelo,
desde donde se eleva
una gran luz azul,
que se apaga y se enciende
en un relampagueo,
tal como si la estrellas
se estuviese muriendo.
¡Vengan a ver qué lindo!
En medio de la calle ha caído una estrella
y la gente asombrada
ha formado una rueda
para verla morir
entre sus deslumbrantes
boqueadas celestes.
Estoy frente a un prodigio
-a ver quién me lo niega-
!en medio de la calle ha caído una estrella!

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